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Baqú, el emprendimiento que está empacando la gastronomía chapina

Baqú es un producto 100% natural que no tiene aditivos ni conservantes artificiales y que se consigue fácilmente en las góndolas del supermercado.

Son diversas las ocasiones en la vida en las que necesitamos de una comida saludable, casera e inmediata que no tengamos que preparar, pero que tampoco esté congelada. Como esas interminables noches de trabajo en las que se llega al hogar tarde y deseamos una cena humeante que logre aplacar el hambre que se contuvo desde el tráfico.

Algo cotidiano que tenga un sabor delicioso y que nos recompense por el desgaste del día. Aunque también están esos días de nostalgia, cuando se está lejos de Guatemala, en donde un tamal o un pache nos harían sentirnos en casa. Lamentablemente, no en todos los países se logran conseguir nuestros sabores tradicionales, aunque a cualquier parte se puede llevar una cajita de comida de Baqú.

Baqú es pues, esa comida guatemalteca que queda lista para comer en tres minutos; viene en un empaque que no necesita refrigeración y tiene una durabilidad de un año. Aunque lo realmente excepcional de este emprendimiento es que no solo se limita al recado de platillos como las hilachas o el pepián de res: las cajitas de Baqú también incluyen la carne y las verduras tradicionales de dichos platillos.

Y es que el creador de Baqú, Alvaro Perera de 39 años, es un chef de vanguardia que también estudió pastelería y cuyo interés en la vida siempre ha girado en torno a la cocina; con tan solo calentar la bolsita que contiene una porción individual de 300 gramos, las personas tienen una comida completa y natural, realizada por un profesional.

“Es un producto que no intenta innovar en la receta, pero si en su proceso para que sea tanto conveniente como natural; por ende, tenemos la posibilidad de redefinir la industria de la alimentación produciendo algo que no tiene conservantes ni preservantes, pero que es posible tenerlo en el supermercado”, dijo Perera.

Los procesos y los inicios de Baqú

Aunque se desarrolló en 2017, la marca no salió al mercado sino hasta 2019, pero debido a la pandemia, el proceso de comercialización se estancó, como sucedió también con mucho otros emprendimientos del país. Sin embargo, el año pasado la marca logró tener una buena aceptación del público: “Hemos tenido buena recepción del producto, aunque nos hace falta comunicarlo más, o sea, hacer que el producto llegue a alguien y que se anime a probarlo. Afortunadamente, estamos muy agradecidos con todas las personas que nos han dado ese feedback”, comentó Perera.

“Ha sido un largo proceso porque los primeros productos que se hicieron fueron los tamales que tenían otra presentación, se llamaban «Tamal chapín». Yo quise crear una familia de productos para realzar los que ya estaban, mejorando un poquito la receta. En este caso fueron los paches y luego añadimos los recados”, agregó el emprendedor.

Aunque se desarrolló en 2017, la marca no salió al mercado sino hasta 2019. / Fotografía: Win.gt — Cortesía

Según Perera, hay una serie de requerimientos en los que tuvieron que incurrir para que el producto pudiera estar sin refrigeración, no tuviera preservantes y que aún así mantuviera la carne y las verduras durante un año: “Ha sido un proceso de prueba y error y a partir de ahí muchas más pruebas de calidad: por ejemplo, de la bolsa, del producto, de la vida útil y todas las pruebas que se requieren para sacar los permisos y los registros sanitarios en los que se necesita mucho tiempo”, dijo Perera.

Exportando comida guatemalteca preparada

Cuando se está lejos la comida guatemalteca también sabe a nostalgia y una cajita de Baqú en otro país le puede devolver muchas remembranzas al chapín que se fue; así como también se pueden dar a conocer los platillos guatemaltecos en lugares en donde no se conocen.

Además de haber posicionado la marca en más de 100 puntos de venta a nivel nacional, Perera, desea poder exportar el producto al mercado norteamericano: “Nuestro plan a futuro si es poder exportar a Estados Unidos, aunque Guatemala no puede exportar carne a dicho mercado. Lo bueno es que tenemos un tamal vegetariano y la posibilidad de crear toda una línea de productos vegetarianos; ese es mi planteamiento para este año”, añadió.

Según Perera, están buscando la manera de poder entrar inteligentemente al mercado norteamericano. Por lo que, bajo la marca Baqú, el emprendedor desea poder crear una línea de comida de otras partes del mundo y no solo de Guatemala: “Ahora tenemos la línea “Humo y barro” que es de comida guatemalteca, pero podríamos hacer comida española, italiana, asiática, caldos, sopas, curris, etc. Para eso debemos tener la posibilidad de exportar y queremos empezar con lo que ya tenemos”, agregó.

Proyecciones futuras de la mano de Baqú

El rubro gastronómico tiene de su lado la diversificación y la innovación, por ello, con Baqú desea poder llegar a tener relaciones con cooperativas o comunidades guatemaltecas en donde puedan comprar toda la producción de dicha comunidad y de esta manera dar el crédito en su producto: “Esa es la visión futura de la marca porque se basa en la tradición cultural gastronómica del país. Entonces queremos formar una dinámica de beneficio económico”, mencionó Álvaro Perera.

Sin embargo, en sus redes sociales ya hacen una labor en la que le muestran a las personas cómo cocinar utilizando a Baqú solo como base: “Trabajamos un concepto llamado ‘Cocinando con Baqú’ que es para que la gente vaya agarrando nuestra marca y la use para hacer otras cosas, o sea, que entiendan que no precisamente se lo deben comer así como está”, dijo Perera.

“Nos enfocamos mucho en ese tipo de comunicación. Pero la base siempre fue que alguien abra la bolsita y ésta sea una comida completa en la que se respete la receta original”, puntualizó.

Alvaro es un apasionado emprendedor, indica que, en un futuro, quiere agregar arroz a las cajitas de comida para que las personas ya no tengan que hacerlo y que la porción esté lista para comer: “Llegará el día que le pueda poner arroz, no ha llegado ese día, que a la fecha es lo único que las personas tendrían que hacer en su casa: hacerse el arroz o acompañar el tamal con pan”. Según Álvaro, lo importante es maximizar la conveniencia, o sea, que la gente que abra la bolsita saque la porción completa; por ello siempre quiso que los recados tuvieran la carne y las verduras incluidas.

Para la empresa, los retos, las pruebas y los cambios son una constante, pero hoy se centran en poderle brindar a las personas un versátil, innovador y delicioso producto que pueda colaborar en muchos hogares: “La aceptación del producto ha sido buena, la caja es bien recibida y estamos muy agradecidos por ello”, finalizó Perera.

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