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Creatividad Artificial

Por Gabriel Gurovich

La percepción y la creatividad están íntimamente conectadas. Cualquiera que sea capaz de hacer actos perceptivos también puede crear, ¡incluidas las máquinas de Inteligencia Artificial!

Una de las áreas donde los cerebros humanos son todavía muy superiores al rendimiento de las computadoras es la percepción; el proceso por el cual las cosas (estímulos) que hay en el mundo (sonidos e imágenes principalmente) pueden convertirse en conceptos en la mente. Esto es esencial para nuestro propio cerebro y también es muy útil en una máquinas, pues es la base del aprendizaje; Una mente entrenada podrá luego reconocer patrones -ya aprendidos- en los fenómenos a la cual se enfrenta.

La otra cara de la percepción es la creatividad: Convertir un concepto en algo que hay en el mundo. Miguel Ángel tenía una aguda visión sobre esta doble relación entre la percepción y la creatividad, una de sus citas célebres: «Cada bloque de piedra tiene una estatua en su interior y el trabajo del escultor es descubrirla”. Así, en el último par de años, el trabajo en percepción computacional ha conectado de forma inesperada con el mundo de la creatividad y el arte.

El órgano que crea todo el pensamiento, la percepción y la imaginación es, por supuesto, el cerebro. Pero la percepción y la creatividad no son absoluta y únicamente humanas. Ya tenemos modelos computacionales que pueden hacer exactamente estas cosas y esto no debería ser tan sorprendente; ¡El cerebro es computacional!

Famosos son los ejemplos de máquinas basadas en Inteligencia Artificial (IA), que en los últimos años, han sido capaces de crear poemas, cuadros, partituras musicales, moléculas nuevas, diseñar estructuras novedosas, crear idiomas, chistes, etc. basadas en patrones aprendidos y luego transitando del concepto ya aprendido a una creación. A diario podemos informarnos de nuevos logros en este ámbito; la Creatividad Artificial (CA).

Aunque no existe una definición única, se podría decir que la creatividad es la capacidad de unir, juntar, asociar, conectar, integrar o combinar diferentes ideas ya existentes –y previamente no relacionadas– de manera no habitual, inesperada, sorpresiva, impredecible e innovadora, a fin de producir nuevas ideas más complejas y potentes adaptadas a los nuevos propósitos (definición acuñada por Sergio Alejandro Moriello).

La creatividad es un potencial, que se puede entrenar, desarrollar, evolucionar. No se enseña sino que se desbloquea. En el caso del ser humano, la creatividad no es algo exclusivo de algunas personas sino que es inherente a toda la especie (aunque, conviene aclarar, no todos son igualmente creativos: algunos lo son mucho más que otros e incluso unos pocos son extraordinarios).

Varias técnicas de IA ya han demostrado que es factible modelizar actividades creativas en muchos campos. Algunas de ellas son:

  • Sistemas Expertos
  • Razonamiento Basado en Casos
  • Algoritmos Genéticos
  • Sistemas Multiagentes
  • Redes Neuronales Artificiales

Tomando en cuenta que no estamos conscientes del 99% de las decisiones que tomamos al día; En promedio, pensamos que tomamos 92 decisiones por día, ¡cuándo un ser humano en realidad toma 35,000 decisiones cada día! y en línea con la visión de Andrew Garrihy, CMO de Huawei, que hay muchos paralelos entre el cerebro humano y la IA, podemos imaginar entonces el impacto en ámbitos creativos de la colaboración humano-máquina, tal como sucede en otros ámbitos donde la IA ya es un lugar común, realzando las futuras creaciones humanas. Así, una de las interrogantes más interesantes que podemos plantearnos hoy en día desde la tecnología es: ¿Cómo podemos ayudar a desbloquear el potencial del cerebro humano?

Una tendencia importante en esta línea para 2019 son los sistemas de IA re-entrenados o sobre-ajustados cerca del usuario, es decir, entrenamiento local basado en un usuario particular, de manera de mejorar el ajuste de los algoritmos de AI en un ambiente cerrado. Desde la mirada de la CA esta tendencia constituye una oportunidad de altísimo impacto, pues le permitirá a personas creadoras de prácticamente todo tipo de expresiones artísticas y otros ámbitos del quehacer humano entrenar sus propias máquinas/asistentes digitales/computacionales para extender y profundidad sus capacidades creativas. El aspecto más importante y fundamental de todo esto, que lo podrán hacerlo de formas únicas e íntimamente relacionadas (entrenadas) con patrones personales, privados y basados en rasgos propios, sin el sesgo de los promedio de los grandes números.

Pensando en la gran cantidad de personas que nos enfrentamos a la tecnología como usuarios, ya sea novatos o avezados, lo más probable que los primeros dispositivos que utilizaremos (algunos ya lo están) con capacidades de colaborativas y que ayuden a desbloquear nuestro potencial mental, serán los Intelligent Phones, el siguiente paso luego de los Smart Phones (la traducción al español no es evidente para diferenciar ambos conceptos). Esta nueva categoría de “device” se caracteriza por tener un procesador local de IA, es decir, un chip adicional al procesador común y que está basado en alguna de las técnicas de IA mencionadas previamente. 

De los dispositivos disponibles hoy en le mercado, el único que posee un chip de AI incorporado es el Mate20Pro de Huawei y por lo tanto permite a todos aquellos que buscan un performance superior y de confianza, comenzar a explorar aspectos de la CA. Además, Huawei plantea una arquitectura abierta de IA donde invita a desarrolladores y partners a construir por sobre esta tecnología, disponiblizando las Unidades Procesadoras Neuronales (NPU) idénticas al que posee el Mate20Pro en un test-board, cercano a la lógica de Arduino, para que éstos puedan desarrollar usos y aplicaciones nuevas y/o fuera del ámbito de acción de la compañía. Esto constituye la primera aproximación posible al emergente mundo de la creatividad asistida por sistemas de IA, dimensión tan novedosa que para cualquier mente creativa consiste en una experiencia desafiante y potencialmente de altísimo interés conocer y comenzar a utilizar.

La computación empezó como un ejercicio de diseño de máquinas inteligentes. Fue modelada siguiendo la idea de cómo podríamos hacer máquinas inteligentes similares a nuestros cerebros y, finalmente, se están empezando a cumplir algunas de las promesas de aquellos pioneros, como Turing, von Neumann, McCulloch y Pitts; Hoy vemos redes neuronales totalmente capacitadas para discriminar, es decir, para reconocer cosas diferentes en el mundo, y éstas pueden ejecutarse a la inversa, para generar nuevas cosas. Algo que sugiere este hecho es que no solo Miguel Ángel vio esculturas en los bloques de piedra, sino que cualquier criatura, cualquier ser (biológico o artificial), cualquier alienígena que es capaz de percibir actos de ese tipo, también es capaz de crear porque en ¡ambos casos se usa la misma maquinaria!

Este articulo fue orginalmente publicado en linkedin. Es reproducido en Revista Win con el consentimiento de su autor.

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