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El Tuk Tuk eléctrico-solar chapín está a la vuelta de la esquina

La organización G-22 lanzó una convocatoria para convertir a los tuk tuk en vehículos amigables con el ambiente. / Ilustración: Isa Fares — Win.gt

Los mototaxis o Tuk Tuk son muy utilizados para transportar personas a corta  distancia y su uso podría generalizarse tras la construcción del primer prototipo eléctrico-solar.  

En conmemoración del 10 aniversario de la fundación de la Asociación Ambiental G-22, y en el marco del Día Internacional de la Tierra, que se celebró el 22 de abril, esta organización lanzó una convocatoria nacional para integrar a un equipo multidisciplinario de personas que residan en Guatemala para convertir un Tuk Tuk de combustión interna en un vehículo eléctrico con capacidad de carga solar fotovoltaica.

G-22 y el Movimiento Biciudad identificaron la urgente necesidad de generar proyectos de innovación social en el país para promover la utilización de energías renovables, repensar el modelo actual de transporte y al mismo tiempo, generar un proyecto de unidad nacional.

Y tomando en cuenta que este año se celebra el bicentenario de la independencia de Guatemala (1821-2021), le pareció oportuno desarrollar el proyecto y documentar todo el proceso de una forma audiovisual y escrita.

Prototipo del Tuktuk eléctrico-solar que impulsa la asociación G-22.

El proyecto está en marcha

Este se enmarca en una estrategia de mitigación del cambio climático en municipios especialmente vulnerables del país donde el uso de los mototaxis es común, y donde se ha incrementado su uso en la última década.

La idea es generar el primer prototipo de un tipo de vehículo que, mediante la energía solar, pueda movilizarse generando más rentabilidad económica y ambiental para los propietarios, los usuarios y las comunidades donde circulan. Asociado a esto, se reduciría la contaminación auditiva y las emisiones de gases de efecto invernadero que actualmente producen miles de estos vehículos a nivel nacional.

El proyecto se ejecuta desde el 1 de junio y finalizará el 15 de septiembre próximo, por lo que se llevan a cabo Talleres Participativos de Co-Creación virtuales y presenciales liderados por el diseñador guatemalteco Alfredo Maúl, Director Creativo de G-22.

Los objetivos son mostrar el potencial del trabajo en equipo multidisciplinario para solucionar un problema en Guatemala, así como implementar una estrategia de mitigación del cambio climático para municipios vulnerables en Guatemala.

Además, llevar el prototipo inicial a ciudades turísticas para visibilizar el proyecto, la tecnología y la participación ciudadana, tales como la Antigua Guatemala, Esquipulas, Quetzaltenango, Escuintla, Cobán, Panajachel y otros.

Un equipo multidisciplinario de expertos ya trabaja en la construcción de un modelo que funcione. / FOTO: G-22

La primera fase incluye la grabación de un documental sobre el desarrollo del proyecto y publicar un libro virtual donde se presente la secuencia y se documente el aporte a la Innovación Social en Guatemala.

La segunda consiste en desarrollar un modelo replicable de un kit eléctrico/solar considerando aspectos de diseño con menores impactos ambientales y mayores beneficios para los usuarios y comunidades donde se implementen.

Por último, se lanzará una campaña de educación vial para los pilotos de este tipo de vehículos y se visibilizará la importancia del transporte sostenible en el futuro de Centroamérica, luego de que se regrese a la normalidad después de la pandemia global.

Por lo pronto, ya trabaja en el proyecto el equipo multidisciplinario de creativos en electricidad industrial, enderezado y pintura, soldadura y estructuras metálicas, torno y fabricación de piezas, mecánica especializada de Tuk Tuks y tapicería. También se formó un equipo de instructores en las tareas mencionadas y una junta consultiva formada por docenas de especialistas en diversas áreas.

La historia inconclusa de los vehículos solares

El primer vehículo solar de la historia fue presentado en 1955 en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, como un modelo de 38 cm. de largo con el que se trataba de demostrar que un automotor podía ser impulsado por la energía limpia del sol.

Cinco años más tarde, la compañía International Rectifier convirtió un vehículo de 1912 en un automóvil que alcanzaba una autonomía de 3 horas y una velocidad de 20 km/hora. Pero fue en 1977 cuando se construyó The Bluebird, un prototipo de tres ruedas movido por células fotovoltaicas y sin batería.

Desde entonces, no ha habido mayores avances, debido principalmente a los altos costos de implantar la tecnología fotovoltaica en los vehículos y la cantidad de paneles necesarios para lograr una autonomía y velocidad aceptables.

También se han ensayado opciones como la instalación de un depósito de carga solar que se abastecería de manera externa (como se hace actualmente en las gasolineras), pero aún no hay estudios de factibilidad concluyentes.

El modelo replicable se llevará inicialmente a municipios de atractivo turístico de todo el país. / FOTO: G-22
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