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Éxito y fracaso, 6 Cosas de las que tendrás que arrepentirte

La siguientes aseveraciones, muy personales debo de decir, las escribí pensando en los errores y aciertos que me han formado y encaminado.  Como dijo el gran genio Albert Einstein: “Cometer errores es una señal de su progreso. La persona que nunca los cometió nunca ha probado nada nuevo”. He fracasado en varios negocios y si voy un poco mas atrás he tenido tantos desaciertos que no podría contarlos todos en este capitulo del libro.

“Cometer errores es una señal de su progreso. La persona que nunca los cometió nunca ha probado nada nuevo”

Mi primer negocio formal fue una tienda de zapatos, mi inexperiencia me llevo a no contratar a alguien, si no buscar apoyo de mi madre quien no tenia ninguna experiencia en servicio al cliente, luego hice una compra a ciegas de producto que luego no puede vender lo cual me llevo a cerrar la tienda. después conociendo muy bien la industria de la música, abrí una tienda, con un poco mas de experiencia pera esta ves el tropiezo fue un poco mas grande, no previne la crisis económica del 2008, esto sumado a mis deshornes financieros me llevaron a perderlo todo y quedarme sin nada con una deuda enorme que me llevaría 3 años salir de ella.

He descubierto que no debo ver los fracasos como una sentencia final, he aprendido mas de ellos que de mis éxitos, hay algunas cosas que solo se aprenden así con un golpe duro o una impresión fuerte que lo deje impregnado en nuestro cerebro, pero creo que lo mejor es aprender de la experiencia de los demás, por esta razón decidí escribir en este capitulo algunos puntos que considero pueden ayudarte en tu emprendimiento, sobre todo pretendo motivarte a no caer en el conformismo, y vivir tu vida de tal forma que al morir estés satisfecho de haber cumplido tus sueños y el propósito por el cual fuiste creado.

1. Arriesgarlo todo

Era1993, mi madre nos llevó a pasar una tarde de descanso y diversión en la feria de la ciudad. Uno de los juegos en esa feria se trataba de lanzar una apuesta alrededor de una rueda de billetes que daba vuelta. Para ganar debías coincidir con el billete que apostabas. Aposté 20 quetzales, y gané. Volví apostar y gané. Cuando tenía 200 quetzales, en contra de la opinión de mi madre los aposté y perdí. Me sentí devastado, pensé en todo lo que puede haber hecho con ese dinero, además de recibir de mi madre un.. te lo dije. Sin saberlo, ese día mi subconsciente captó esa sensación de adrenalina que corre por tu cuerpo cuando lo estás dando todo.

Considero que si algo he hecho bien como emprendedor, es arriesgarme, incluso un poco más de lo que es necesario. La prudencia es en gran medida la causante de nuestro confort y en algunos casos el estancamiento, es bueno ser precabidos por que no podemos arriesgar la vida y nuestra integridad, pero mientras jugaba canicas de niño aprendi que el que no arriesga tampoco gana, arriesguemos lo necesario, nuestro confort, nuestro acomodamiento, venciendo el miedo a perder por que a veces se gana y a veces se aprende, siempre crecemos cuando lo damos todo y caminamos la milla extra.

El enemigo que nos limita a dar más es interno, y debemos vencerlo. como emprendedores pasamos momentos decisivos, de desanimo, temor y angustia. son pruebas por las que todos en la vida tenemos que pasar en algún momento, pero tú decides si paralizan o catapultan tu destino. Pues es aquí donde parece un buen momento para no dar mas, y evitamos los riesgos para sentirnos mejor, no caigas en esta trampa, y entrega lo ultimo que tengas.

El mayor riesgo en la vida es no tomar ninguno. No te arriesgues menos, ni te arriesgues tontamente, arriesga lo que hay que arriesgar; de cualquier manera siempre tendrá críticas, por un lado querrán detenerte y por otro simplemente te aconsejaran de formas sincera para que no te arriesgues y lo pierdas todo,  pero esas personas están sinceramente equivocadas, la unica forma de saber si lo lograras es intentandolo.

Ese día de feria lo perdí todo, y quizá por tratarse de un simple juego no parezca el mejor ejemplo pero era un niño, que aunque no gano nada se sentía ganador a pesar de que no llevaba nada en mi bolsillo, lo intente y eso fue suficiente. Desde entonces soy un apostador, le he apostado a mis sueños, le he apostado a la vida por quiero llegara a viejo con la satisfacción de no haber reservado nada. sentirme espectacular de haber sequido mi corazón, el corazón es engañoso pero cuando lo conectas con Dios te guiará a lo correcto.

2. Perseguir un sueño

Sentir que nuestros sueños se paralizan, que perdemos la oportunidad de hacerlos realidad, y que no contamos con los recursos ni las herramientas adecuadas, es una buena razón para abandonarlos. Perseguir tu sueño te dará una gran satisfacción, pese a las dificultades persíguelo, y llévalo hacia adelante con todas tus fuerzas.

Si te empeñas en hacer lo absurdo, lo que nadie considera factible, tendrás oposiciones y te dirán que es imposible. y por absurdo me refiero a lo que para el hombre común es  inalcanzable es insólito, es ahí cuando tendrás toda clase de oposición en especial de tu propia familia, te verás tentado a abandonar tu sueño, pero te arrepentirás el resto de tu vida si lo haces.

Hay sueños que deben morir, y debes aprender a identificarlos. pero no es común que esto pase, sucede cuando son sueños pasajeros o resultado de nuestros intereses mezquinos, los sueños son algo divino, un mecanismo celestial que los seres humanos compartimos, una habilidad con la que nacemos, la mayor de nuestra facultades. Pero que con el paso de los años los adultos perdemos. Pero algo que no debes olvidar nunca es que cuando Dios pone un sueño en ti es irrevocable.

Después de la muerte de mi padre recibí un consejo de un amigo, que si no estoy mal se llamaba Gerson, me dijo algo que no he olvidado, que me hizo tomar una postura y quizá un rol que no me correspondía: —a partir de hoy, vos vas a ser el hombre de la casa—. Sus palabras fueron concretas, aunque el tono y lenguaje el más sencillo, me empoderó de tal forma que en mí se creó determinación de luchar, colocó en mí la confianza para enfrentarme a lo que se venía.

Gerson trabajaba en el diario matutino “El Gráfico”, y fue él quien me recomendó para que me permitieran (por mi corta edad, pues tenía 12 años) vender el periódico, dado que no aplicaba para un trabajo como ayudante de prensista, que era lo que él quería. (En ese entonces creía que prensista era quien hacía el contenido del periódico, sin saber que era el que operaba las máquinas de impresión).

Éramos un gran número de patojos que trabajábamos como voceadores, un autobús nos llevaba y nos dejaba en puntos estratégicos para vender el periódico a los conductores que transitaban en esa calle o avenida,  a mí me tocaba en la Avenida Reforma.

Hubo un momento clave en mi vida, recuerdo que en una ocasión en el horario acordado, el chofer de dicho transporte no pasó por mí. Terminé de vender los periódicos, esperé un buen tiempo y al percatarme que no irían a recogerme ese día, me dispuse a buscar un bus que me llevara de regreso a casa.

Así que esos minutos que parecían horas, fueron cruciales para mí, aunque no es fácil para un niño de 12 años encontrarse lejos de su casa y sin saber a donde ir. Tenía una mezcla extraña de sentimientos, con ese nudo en la garganta de sentirme perdido y abandonado, recuerdo que entre lágrimas tuve un pensamiento, que a mi corta edad, parecía más un reproche,  hoy estoy seguro, fue un pensamiento dado por Dios, una idea puesta en mi corazón, un sueño que me llevó a superar las limitaciones.

El pensamiento que tuve ese día que me encontraba perdido, entre miedo, enojo y lágrimas exclamé: “Algún día voy a hacer mi propio periódico, yo no me voy a quedar vendiendo periódicos toda la vida”. Ese día empezó a tener mi vida otro sentido, siendo un niño, Dios puso en mí un sueño que al ver mis circunstancias parecía imposible.

He ilustrado estos párrafos con una parte de mi historia, la intención es inspirarte, a perseguir tu sueño. si tienes un sueño tienes una razón memorable con todo el potencial de entusiasmarte, a tal grado que no te detendrás hasta lograrlo. No basta soñar, hay que perseguir el sueño sin descansar, hoy soy editor de una de las revistas mas importantes de Guatemala, por el poder de un sueño.

3. Estimar tu identidad 

Cuando alguien nos pregunta nuestro nombre, en realidad quiere partir de allí para construir en su mente una idea de nosotros, sienta las bases para conocer “quiénes somos”; el nombre de una persona suele ser el punto de partida para construir su identidad, la cual se desarrolla durante el crecimiento.

Aunque traemos la esencia de un temperamento al nacer y es inmodificable, podemos definir lo que queremos y en quienes queremos convertirnos; la identidad no es algo que se asume, ni tiene relación estrecha con nuestra personalidad, es algo que se forja, es lo que construyo de mí mismo, es saber quién soy, es tener un destino, ¡eso es tener identidad!

Mi nombre ha sido esencial, en esta faena, lo tengo claro, conservo las cicatrices en mi brazo derecho de cuando en la escuela a causa de mi nombre disputé la pelea estelar de mi vida, todos tenemos una pelea que recordamos de nuestra infancia, la mía fue esta; a mi contrincante le apodaban Rambo, molestaba a todos y era el revoltoso de la clase, su apodo se debía a un bolsón camuflajeado que usó el primer día de clases cuando ingresamos a primer año de primaria, cuatro años después era temible, su rostro no era como el de un niño de su edad, quijada larga, frente grande y una verruga en la nariz era intimidante, al menos así lo recuerdo.

Todo comenzó un lunes, cuando por alguna razón que no supe, empezó a llamarme “la niña Alexia” y a esto acuñaba: tienes nombre de mujercita.  Le aguanté ese lunes, también el martes y luego el miércoles, pero el jueves me arme de valor y me lancé sobre él, defendiendo mi integridad y mi nombre, peleé con él con ganas y cuando estaba por vencerlo sacó un portaminas y me lo ensartó en el brazo, no recuerdo más, sólo sé que estuve esa mañana en la enfermería y luego con el director de la escuela.

Ese día mi subconsciente entendió que sería un luchador en la vida, pero no de ring, seria un emprendedor.  Dios me preparó para lo que venía, Él me preparó para sobresalir en la vida. No entendía por que algunos amigos de mi papa, me llamaban Alexis Arguello, hasta que un día alguien me hablo de la la pelea del nicaragüense Alexis Arguello,  en el Caesars Palace de Las Vegas Nevada, contra Aaron “Hawk” Pryor, ese dia se corono campion mundial y yo estaba por nacer, Alexis  significa: “Valiente, guerrero, protector”, lo cual es un gran título y comprometedor augurio.

Sentado escuchando a un amigo disertar una conferencia para líderes afirmé esto que él dijo: Dios quiere confirmar tu nombre o darte uno nuevo,  ¡un nombre que describa la naturaleza de tu propósito! —con fuerza aseveró—. Estas palabras se clavaron en mi corazón y alcé mi voz y di gracias, Dios se fijó en mí y se ocupó de los detalles, poniendo mi nombre en la mesa. Puede ser que tu nombre tenga que ser cambiado, confía, Dios tiene un nuevo nombre también para ti.

Al emprender indaga en tu personalidad y carácter, define tu identidad; lo siguiente te puede ayudar, hazte las siguientes preguntas: ¿Cuál es la razón de tu existencia?, ¿cuál es tu identidad?, ¿en dónde te ves en cinco años?, ¿en qué negocio quieres estar? como dice el proverbio chino: “Decide tres cosas al inicio: las reglas de juego, lo que está en juego y el tiempo de terminar”.

4. Crear nuestro  futuro

He escuchado cientos de veces una canción que quizá usted también ha escuchado; la han grabado en todos los géneros, inclusive en género norteño, se llama “un día a la vez” y continúa diciendo: “quizá mañana no vendrá”. Esta canción fue escrita con la intención genuina de evitar los afanes de la vida, pero en mi opinión un líder debe pensar más en lo que va a pasar, que en lo que está pasando.

En mi experiencia me causa mayor estrés el preocuparme por los asuntos que están en tránsito, que pensar en las cosas que espero que sucedan. Hay mayor oportunidad en las cosas que podemos crear, que en la situación que atravesemos, con esto quiero decir que no perdamos el enfoque y el equilibrio de la vida, pues hay que trabajar cada día en lo que requiere importancia, pero esto no debe evitar que pensemos en el futuro.

Una de las cosas en las que mas he tropezado es en no pensar en lo que viene por delante, he dejado pasar muy buenas oportunidades por estar concentrado en lo que sucede hoy, y en afanarme por este día a la vez, un emprendedor debe ser visionario es la única forma de producir innovación, la mente de un creador esta en el futuro no en el presente, y el día a día nos roba esta oportunidad.

Cito a Jim Rohn  quien dijo “La gente a menudo me pregunta cómo llegué a ser exitoso en un período de seis años mientras que muchos de los que conocí no lo fueron. La respuesta es simple: Las cosas que encontré fáciles de hacer, ellos encontraron fácil no hacerlas. Yo encontré fácil fijar metas que podían cambiar mi vida. Para ellos fue fácil no hacerlo. Para mí fue fácil leer libros que podían influenciar mis pensamientos y mis ideas. Para ellos fue fácil no hacerlo.

Para mí fue fácil ir a clases y seminarios, y rodearme de personas exitosas. Ellos dijeron que probablemente eso no era importante. Si hago un resumen, diría que lo que encontré fácil de hacer, ellos encontraron fácil no hacerlo. Seis años después soy millonario, y ellos todavía están culpando a la economía, el gobierno y las políticas de la compañía, cuando lo que pasó fue que olvidaron hacer lo básico, las cosas fáciles”.

Este hombre encontró la forma de lograr el éxito preparándose para el futuro, si decidimos hoy que queremos y empezamos a trabajar  para lograrlo sin duda podremos lograrlo, las investigaciones dicen que se necesitan entre 15 y 18 años de practica para llegar a la perfeccion, asi que no se desespere por el hoy piense en lo que puede llgara ha hacer, no es facil dejar una huella en este mundo, pero si tiene una meta clara y logra verla realizada nada podra impedirselo.

Si usted persevera de forma incansable y acciona todos los días, un día lo logrará, “Las grandes obras son realizadas, no mediante la fuerza, sino mediante la perseverancia. Aquel que camina con vigor tres horas diarias, pasará en siete años la misma distancia a la circunferencia de la tierra”, Charles Johnson. Escuché a John Maxwell en una conferencia explicar: “Si usted estudia un tema una hora diaria cada día en tres años, inevitablemente será un experto”. Por mi parte aconsejo algo, hay al menos 50 libros por cada tema que le interese, de nada servirá vernos en la cumbre, si no nos preparamos para escalarla.

5. No atrevernos a tocar la puerta

Lo inalcanzable no existe, no hay utopías que no puedan hacerse realidad y lo he dicho siempre. y te lo dice alguien que tubo que empezar a trabajar a los 12 años vendiendo periódicos. Creó un sistema de suscripciones propio donde entregaba el periódico en la puerta de sus clientes y ellos pagaban cada mes. Así, lograba mantener a sus clientes y agilizar la entrega. ¿Cómo lo hizo? tocando la puerta. Luego a su 25 años, recién terminando la universidad, empezó una revista. Don Mario le ayudó con la impresión de los primeros 6 ejemplares, de igual forma lo logro tocando la puerta. estas leyendo un libro que el dirigió y publico junto a un grupo de los mejores autores de Latinoamérica, lo logro de la misma forma, tocando la puerta.

Cuando era joven uno de mis trabajos fue como vendedor ambulante, lo aprendi de Nico, un vecino que era engociante vendia “Joyas” y se trataba d epiedras preciosas, joyas le llamaban a los productos del momento a lo mas vendidio y que se les podia ganar mas, un dia me llevo a una ciudad a las afueras y nos paramos al inicio de una calle muy larga y me dio dos instrucciones, -tocas todas las puertas e insistes 3 veces para que te compren, hice exactamente lo que me dijo, al final del dia tenia inchada la nariz de tantos puertazos, pero habia perdido todo temor al rechazo, este es un ejercicio para repetir, un dia de estos quitate la corbata y sal a tocar puertas.

Cuando las arañas unen sus telas pueden matar a un león. ¡Tú puedes superar las limitaciones! Solo necesitas unir tus fuerzas con las de alguien más o pedir el apoyo de otras personas, aunque no lo creas hay muchas gente exitosa deseando ayudarte, consigue toda la ayuda posible y, ¿cómo lo logras? tocando la puerta. Si necesitas ayuda búscala. Estoy seguro que la encontrarás. Hay ideas que cuesta mucho llevarlas a cabo.

He visto a muchos comenzar de desde abajo, y sin aparente probabilidad de éxito lo han logrado, gracias a la tenacidad de ir y tocar la puerta, y de su persistencia ante los “no” que le da la vida. no te rindas por nada, vence el temor al fracaso, tienes infinitas posibilidades de triunfar, por que esta vivo y decidido a no morir.

Si tengo que dar créditos a alguien de lo que he podido lograr debo dárselo a mi madre. Ella me enseñó a tener auto confianza; a ignorar el rechazo. Me decía siempre: ¿a caso ellos te van a dar de comer mijo? Me sobrepuse al estereotipo de personas que fracasan, que no tiene opción, ni oportunidades. Siempre elevé mi autoestima y aprendí a vivir en fe y a valorar lo que era con mis limitaciones y defectos.

Recuerdo que cuando era niño un día llegué a contarle a mi madre que vendería piedras pomas y arena blanca, porque veía como ella limpiaba con esa arena y piedras las ollas tiznadas por el humo al cocinar con leña, cerca de mi casa se encontraba un cerro donde la podía conseguir gratis. Esto quiere decir que mi primer negocio tuvo un margen de utilidad del 100 %, que creé cuando tenía solamente siete años, mi madre me empujó a hacerlo y funcionó. No se mofó de mí cuando se me ocurrió vender monedas de 25 centavos a los choferes de camioneta, cuando el pasaje costaba 75 centavos. Yo recibía 10 quetzales y entregaba 9 quetzales en monedas de 25 centavos que siempre les hacía falta para dar vuelto.

Cuando descubres el poder que tienes y entiendes lo que vales y eres preciado para Dios, entonces lo valoras, entregas todo y nada te detiene. Henry Ford tiene una frase genial: “Si sostienes que puedes o no puedes, estás en lo correcto”. Alguien depositó esa confianza en nuestra etapa de crecimiento y altera nuestras facultades hoy, podemos confiar en promesas, contactos, posiciones etc., aún así lo que siempre funcionará es creer en nosotros mismos y tener fe en Dios.

6. No poner la confianza en el dinero

En el transcurso de los últimos años he conocido personas que al lograr cierto éxito empiezan a mostrar ínfulas de superioridad, prefieren gastar dinero en sus puntos débiles de identidad, a tal grado que terminan fallándoles a sus cercanos, los más amados. El actor Will Smith menciona: “El dinero y el éxito no cambian a la gente; sólo magnifican lo que estaba ahí desde el principio”. Si no hay una convicción clara desde el principio te estarás encausando por un camino escabroso.

Conozco empresarios que llegan a reflejar un comportamiento megalómano, término que hace referencia al padecimiento de delirios de grandeza y poder, ya que con la ausencia de un propósito suelen surgir complejos, vanidades y soberbias.

Al emprender, se puede  identificar que es un grave error, cuando no se encuentra el verdadero significado de nuestro emprendimiento.

Cuando no se tiene clarividencia y los planes carecen de significado, se debe tener mucho cuidado, porque puedes  cometer el error de muchos empresarios: enfocarse solamente en satisfacer los intereses personales, o adquirir bienes materiales, dejando a un lado la magnífica posibilidad de impactar y transformar personas.

Lo más absurdo aún, es darle la espalda a Dios, creer que solamente se puede con nuestras fuerzas y las capacidades son suficientes. Omitir a Dios de nuestras acciones nos aleja de la bendición que enriquece sin tristeza. Hay un universo, ocho planetas, cinco continentes, 192 países, 180mil islas, 85 mares y más de 7 billones de personas. Cuando vemos una imagen del universo, nos damos cuenta que somos menos que un mega pixel en el inmenso cosmos. No puede ser que queramos sentirnos grandes, superiores y poderosos, sin entregar en las manos de Dios nuestras aspiraciones.

T.S. Eliot lo pone así: “La mitad del daño que se hace en este mundo se debe a las personas que quieren sentirse importantes, ellas no quieren hacer daño… sólo están absortas en la lucha interminable de pensar bien de sí mismas”. En otras palabras, cuando te lanzas a la aventura sin sentarte a meditar en el ¿por qué hacerlo? puedes terminar con un mayor lastre sobre tus hombros.

No hay espacio para la arrogancia cuando nuestro ideal es más grande que nuestros deseos. Emprender no es vivir la vida al azar y sin esperanza, sino por el contrario, es  abrigar un por qué y una dirección clara de a dónde debemos llegar. Fuimos diseñados con una capacidad extraordinaria de producir de la nada lo sobrenatural, y con el potencial de crear la utopía.

Apuéstale a una causa mayor que a los resultados de rentabilidad que se suelen esperar, y ésta será una fuente de pasión. Entiende cuál es tu designio y tendrás la dirección que te llevará por el camino correcto. Cuando añadimos a nuestro emprendimiento una razón absoluta, tenemos esperanza.

Alexis Canahui
Autor y Conferencista

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